Depresión postvacacional en perros: síntomas y cómo ayudarle

¿Existe la depresión postvacacional en perros? No como diagnóstico veterinario oficial, pero sí es real que muchos perros notan el bajón al volver a la rutina: pasan de tenernos todo el día a quedarse solos muchas horas, y eso puede traducirse en apatía, más demanda de atención o problemas cuando se quedan solos. Soy Sandra Flores, de Paseando con Blondi, y la buena noticia es que casi siempre se previene y se suaviza con una vuelta progresiva. Si los síntomas son intensos o duran más de una o dos semanas, toca ir al veterinario.

No lo podemos negar: la vuelta a la realidad es dura. Se acabó despertarse tarde, ir a la playa, tumbarse a la bartola en el sofá, salir a comer fuera… Y a nuestros perros se les reducen de golpe las horas acompañados, el tiempo de juego, los paseos interminables, las terrazas y los perros nuevos. ¡Vamos, que volver de vacaciones no es bueno ni para las personas ni para los perros!

¿Qué es la «depresión postvacacional» en perros?

Cuando hablamos de depresión postvacacional en perros usamos una expresión coloquial, la misma que usamos para nosotros. Los veterinarios y etólogos no la tratan como una enfermedad concreta, sino como un malestar de adaptación: el perro vive un cambio brusco de rutina y lo expresa con su conducta.

Y tiene toda la lógica del mundo. A ver cómo le explicas que, si por ti fuera, pasarías todo el año así con él, pero que tienes que volver a trabajar y empiezan de nuevo un montón de obligaciones. Él solo percibe que, de un día para otro, su persona desaparece durante horas.

¿A qué perros les afecta más?

  • Perros muy apegados a su familia o que ya tenían algo de inseguridad al quedarse solos.
  • Perros que han pasado las vacaciones acompañados las 24 horas.
  • Cachorros o perros recién adoptados que solo conocen la vida «en modo vacaciones».
  • Perros mayores, para quienes cualquier cambio cuesta más.
  • Perros cuyas rutinas de comida, paseo y sueño se han alterado mucho durante el verano.

Síntomas: cómo saber si tu perro está triste tras las vacaciones

Notaréis que os busca todo el rato, que está más mimoso de lo normal o que intenta llamar vuestra atención. Las señales más habituales son:

  • Te sigue por toda la casa y no te deja ni ir al baño tranquila.
  • Está apático, duerme más de lo normal o juega menos.
  • Come menos o con menos ganas.
  • Rompe cosas, coge zapatillas o muerde el sofá cuando antes no lo hacía.
  • Ladra, aúlla o llora cuando se queda solo.
  • Araña la puerta cuando te vas o se hace pis en casa.

Muchos de estos comportamientos son, en realidad, señales de ansiedad por separación, y quienes la habéis vivido sabéis lo complicado que es que la superen. Por eso merece tanto la pena evitar que aparezca tras las vacaciones. Si quieres profundizar en cómo gestionan los perros sus emociones, en comportamiento canino tienes más artículos.

Señales de alarma: cuándo ir al veterinario

Ojo, porque no todo bajón es «postvacacional». Pide cita con tu veterinario si:

  • Deja de comer más de un día o pierde peso.
  • Tiene vómitos, diarrea, fiebre, cojera o cualquier síntoma físico.
  • La apatía dura más de una o dos semanas o va a peor.
  • Se autolesiona (se lame o muerde hasta hacerse heridas).
  • Ha estado en zonas con garrapatas, mosquitos o agua estancada en vacaciones y está decaído.

A veces lo que parece tristeza es dolor, un parásito o una enfermedad que ha cogido durante el viaje. En la sección de salud canina encontrarás más información.

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Cómo prevenir la depresión postvacacional en tu perro

Lo mejor es adelantarse. Os lo cuento paso a paso:

Durante las vacaciones: no cambies muchísimo su rutina

Si está acostumbrado a salir a primera hora, intenta seguir con esa costumbre. Dale de comer a su hora de siempre. Y, sobre todo, déjale descansar: lo normal es que durante el año pase muchísimas horas durmiendo en casa, así que no conviene trastornar ese ciclo por completo.

Yo lo que solía hacer en vacaciones con Blondi era dar el paseo de siempre, pero por lugares nuevos (como la playa), comer en el alojamiento y echarnos la siesta. Así, todas esas horas Blondi aprovechaba para dormir.

No le lleves a todas partes

Si eres de las que en vacaciones no pisa el alojamiento, quizá sea mejor dejarle unas horas tranquilo que arrastrarle a todo. Así, además, mantiene la costumbre de estar un rato solo y la vuelta a casa no le pilla tan de sorpresa. Eso sí, solo cuando ya esté adaptado al sitio y siempre en un lugar seguro, nunca en el coche.

Vuelve un par de días antes de empezar a trabajar

Este es, para mí, el consejo que más funciona: deja un par de días antes de volver al trabajo para recuperar la normalidad. Vuelve a los horarios de siempre, haz los paseos habituales y empieza a salir de casa ratos cortos sin él. Así la adaptación es progresiva y no de golpe, que es cuando tu perro no entiende por qué de un día para otro vuelve a estar solo tanto tiempo.

Cómo ayudar a tu perro a volver a la rutina

Si ya estáis de vuelta y notas a tu perro un poco «de bajón», esto le ayuda:

  • Paseo largo antes de irte a trabajar. Con tiempo para olfatear, que cansa mucho más que correr. Un perro que ha olfateado a gusto se queda más tranquilo.
  • Juguetes de entretenimiento cuando te vas: mordedores, juguetes rellenables con comida o alfombras olfativas.
  • Salidas y entradas sin drama. Despedidas y reencuentros tranquilos, sin grandes ceremonias, ayudan a que irte no sea un acontecimiento.
  • Tiempo de calidad al volver: un rato de juego, de caricias, de estar juntos de verdad.
  • Su pandilla. Volver a ver a sus amigos perrunos del parque le ayuda muchísimo a sentir que todo vuelve a su sitio.
  • Si pasa muchas horas solo, valora un paseador de confianza, una guardería canina o la ayuda de un familiar a mediodía. Y recuerda que la Ley 7/2023 de bienestar animal establece que los perros no pueden quedarse sin supervisión más de 24 horas consecutivas.

Lo que nos pasó a Blondi y a mí

Cuando escribí la primera versión de este artículo, en 2017, Blondi estaba como una rosa a pesar de la vuelta a la realidad. Había visto de nuevo a su pandilla perruna y había vuelto a su deseado sofá. Aun así, los tres primeros días venía y me daba con la pata para que le hiciera caso, y eso que el cambio no había sido muy brusco, porque de vacaciones yo me adaptaba mucho a ella.

Hoy Blondi ya no está, pero aquellos golpecitos con la pata los recuerdo con muchísima ternura. Eran su manera de decirme: «oye, que yo sigo aquí, ¿eh?». Y creo que eso resume bien lo que les pasa: no es que estén «deprimidos» como lo entendemos nosotros, es que nos echan de menos y necesitan un tiempo para recolocarse.

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Y si todavía estás preparando la maleta, aquí tienes mis consejos para ir de vacaciones con tu perro y cómo viajar en coche con perro de forma segura. Si quieres seguir leyéndome, te espero en la newsletter de Paseando con Blondi.

Si tu perro se quedó en una residencia o con un cuidador

No todos los perros se van de vacaciones con su familia. Muchos pasan esos días en una residencia canina, con un cuidador o en casa de algún familiar, y la vuelta también les remueve. Es normal que los primeros días esté más cansado de lo habitual, que duerma mucho o que te pida atención a todas horas. Ha vivido muchos estímulos nuevos y necesita tiempo para bajar revoluciones.

Lo que mejor me ha funcionado es pedir a quien le cuidó que me cuente cómo ha comido, cómo ha dormido y si ha tenido algún problema de tripa. Así sé si lo que veo en casa es cansancio o algo que conviene vigilar. Si notas tos seca en los días siguientes, coméntaselo a tu veterinario: la tos de las perreras se contagia con facilidad en sitios donde conviven muchos perros.

Una semana de vuelta a casa, día a día

  • Días 1 y 2: paseos tranquilos por sus rutas de siempre, sus horarios de comida de siempre y mucha calma en casa.
  • Días 3 y 4: empieza a dejarle solo ratos cortos mientras sigues en casa (bajar la basura, una ducha larga) y vuelve sin hacer una fiesta.
  • Días 5 a 7: alarga esas ausencias poco a poco y deja algún juguete de olfato o un mordedor seguro para que asocie quedarse solo con algo agradable.

Si después de dos o tres semanas sigue sin comer bien, apático o destrozando cosas cuando sale de casa, no lo dejes pasar: puede que no sea solo nostalgia del verano y merece la pena que lo vea un profesional.

Preguntas frecuentes

¿Los perros pueden tener depresión postvacacional?

No es un diagnóstico veterinario oficial, pero muchos perros sí notan el cambio brusco de rutina tras las vacaciones y lo expresan con apatía, más demanda de atención o problemas al quedarse solos. Suele mejorar con una vuelta progresiva a los horarios habituales.

¿Cuánto dura la tristeza postvacacional en un perro?

Lo normal es que mejore en unos días, cuando el perro vuelve a sentir la rutina como previsible. Si la apatía dura más de una o dos semanas, deja de comer o aparecen síntomas físicos, acude al veterinario.

¿Cómo sé si mi perro tiene ansiedad por separación después del verano?

Las señales típicas son ladrar o llorar cuando se queda solo, romper cosas, arañar la puerta o hacerse pis en casa cuando antes no lo hacía. Si se mantiene, conviene consultar con un veterinario o un etólogo.

¿Qué puedo hacer para que mi perro se adapte a la vuelta de vacaciones?

Mantén sus horarios durante el viaje, vuelve un par de días antes de trabajar, empieza con ausencias cortas, dale un buen paseo antes de irte y juguetes de entretenimiento, y dedícale tiempo de calidad al volver.

¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro según la ley?

La Ley 7/2023 de bienestar animal establece que los perros no pueden quedarse sin supervisión más de 24 horas consecutivas. Aun así, lo ideal para su bienestar es que pase bastante menos tiempo solo.

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