Mi perro tiene miedo

Todos los que nos seguís a través de Facebook e Instagram conocéis a Blondi más de cerca y también lo miedosa que es y como sois tantos los que me habéis escrito diciéndome que tenéis el mismo problema con vuestros perros ¡hoy os cuento nuestra experiencia en estos casi 4 años llenos de miedos, fugas, bloqueos…!

Os puedo asegurar que las dos lo hemos pasado muy mal porque yo no entendía muchas situaciones, me frustraba y salir con ella no siempre era tan bonito. Ha sido un camino difícil porque cuando un perro tiene tanto miedo yo sólo os puedo decir que os cargéis de paciencia.

Ahora bien, ¿qué hace un perro cuando tiene miedo? Normalmente se esconde, ladra o incluso ataca, se queda inmóvil o se muestra sumiso. Nosotras creo que hemos pasado por todas estas fases tanto con personas, con ruidos, con otros perros… Y es que no os podéis ni llegar a imaginar todos los miedos que Blondi traía. Yo suelo decir que le tenía miedo a la vida, desconfiaba de personas, huía de perros, se escondía si veía el casco de la moto, el camión de la basura… y así una lista casi interminable.

Cuando un perro tiene muchos miedos puede ser porque haya vivido alguna experiencia traumática (abandono, maltrato…), porque ha sido separado muy temprano de la madre, por una mala sociabilización o simplemente por su personalidad y falta de confianza en sí mismo.

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Ahora bien, ¿qué podemos hacer cuando vemos que nuestro perro tiene miedo?

  1. No lo acaricies ni lo abraces. Sé que puede costar no hacerlo porque en esas situaciones sale nuestro instinto protector para decirle: ¡tranquilo, no pasa nada! pero en realidad lo que le estamos diciendo es que está bien que tenga ese temor y no estaremos solucionando nada.
  2. No lo regañes. Yo admito que durante los primeros meses cuando Blondi por ejemplo veía un perro a lo lejos y salía huyendo hasta la puerta de casa cruzando incluso varias calles, cuando llegaba hasta ella ¡le regañaba! Y es que imaginaros mi estado de nervios pensando que le podía haber pillado un coche. Pues no chicos, nunca lo hagáis porque agravamos el problema todavía más. Imaginad que vais por la calle y se os acerca un atracador y vuestra reacción es salir huyendo y que cuando te encuentras con tu madre encima te regañe porque al salir huyendo ni miraste si al cruzar la calle venían coches.
  3. Si se esconde, no lo saques de ese lugar porque aumentarás su estrés.

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¿Y qué hay que hacer entonces?

Yo os voy a contar lo que SÍ ME HA FUNCIONADO después de dedicar mucho tiempo a este problema.

Empezad por transmitirle a vuestro perro tranquilidad. Uno de los errores que yo cometía cuando Blondi se “cagaba” de miedo ante algo, era ponerme yo todavía más nerviosa así que intentad ignorar sus señales de miedo y seguid actuando normal para que él perciba que no es peligroso y poco a poco vaya ganando confianza.

Otra técnica que va muy bien es hacer que se distraiga de ese miedo ofreciéndole comida, jugando en ese momento con él…

Nunca le obliguéis a acercarse a aquello que le da miedo. Una de las cosas que a Blondi le daban pánico era pasar cerca de las rampas de los garages. Sí, sí, algo que no tiene mucho sentido pero cuando nos acercábamos a un garage automáticamente daba un tirón de la correa y se alejaba bruscamente. De nada sirve que yo le diga que no pasa nada, así que lo que hice fue evitar este tipo de sitios y poco a poco ir acercándome a ellos de forma muy progresiva y sin forzarla.

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Cuando digo poco a poco, me refiero a que me tiré 3 meses acercándome con ella a una calle donde hay 2 salidas de gargajes cerca de nuestra casa. Los primeros días nos quedábamos a 10 metros quietas durante unos 5 minutos y nos dábamos la vuelta. Con el paso de los días nos íbamos acercando un poco más sin cruzar pero cerca para que viera que después de unos minutos ahí no pasaba nada y a la mínima señal de calma ¡le daba un premio! Y así hasta que llegó el día en el que tuvimos que cruzar. Fué difícil porque ella a pesar de estar bastante tranquila no quería pero al llegar ese momento la animé muchísimo y aunque pasó con desconfianza le hice prácticamente una fiesta después y así durante un par de semanas más hasta conseguir que pasara sin ningún tipo de miedo.

Ésto lo he hecho con todo lo que le ha dado miedo, con otros perros, con globos, con personas muy grandes… y aún así sigue siendo una perra miedosa pero los ataques de pánico del principio ya no han vuelto a aparecer.

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Se que cada perro es distinto y trabajar este aspecto con perros miedosos es complicado pero con mucho tiempo, cariño y paciencia iremos viendo mejores resultados. Eso sí, no olvidéis tampoco otro aspecto fundamental: ANTICIPARSE y evitar que el miedo les haga reaccionar de forma violenta o con pánico y terminen huyendo que es lo que yo más temía.

Y para los casos más extremos, hay profesionales que nos pueden ayudar aunque os recomiendo que busquéis muy bien porque existen muchos “adiestradores” que utilizan métodos de sometimientos y de castigo que lo que hacen es agravar todavía más el problema y que se sientan más inseguros.

Por último, os animo a que no perdáis la esperanza porque vosotros mismos podéis ser los mejores ayudantes de vuestro perro y conseguir que tenga una vida feliz y sin temores.

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